Las señales de que tus acúfenos están desapareciendo
El acúfeno es una afección del oído caracterizada por la percepción de un ruido sin que exista un sonido exterior presente. Este ruido es interno: solo la persona que sufre de acúfenos puede oírlo.
Este ruido puede ser intenso o leve, intermitente o permanente, y manifestarse en forma de zumbido, ronroneo, tintineo, chasquido, siseo, silbido, rumor, soplo o chirrido. Algunos acúfenos pueden incluso adoptar tonos musicales o latir al ritmo del pulso.
Independientemente de la forma que adopte, el acúfeno puede ser muy molesto. Aunque algunas personas consiguen realizar sus actividades con normalidad sin verse obstaculizadas, quienes sufren acúfenos severos pueden encontrar dificultades en su día a día, tener problemas para concentrarse o participar en una conversación.
También tienen dificultades para dormir (insomnio), lo que puede provocar trastornos psicológicos. Asimismo, pueden aparecer sensibilidad al ruido y dificultades auditivas.
Como se ha indicado anteriormente, aunque los acúfenos no son necesariamente el signo de un problema de salud grave, siguen siendo incómodos. Si usted los padece, quizá se pregunte si son temporales o permanentes.
La respuesta es "Sí" y "No". Los acúfenos pueden ser temporales o permanentes.
Para determinar si sus acúfenos desaparecerán o no, hay que tener en cuenta varios factores.
La causa
El principal elemento que determina si sus acúfenos pueden desaparecer es su causa. Conocer el origen del acúfeno le ayudará a evaluar la magnitud de los daños sufridos por el oído y, por tanto, a entender si este podrá sanar.
Una de las causas principales de los acúfenos es el ruido intenso. La exposición prolongada a un nivel sonoro elevado puede dañar su oído. La música alta, los explosivos, las armas de fuego y la maquinaria pesada pueden provocar daños de mayor o menor importancia.
Si la exposición al ruido es breve, los daños pueden ser temporales. Por ejemplo, después de una noche en una discoteca o un concierto, puede notar acúfenos, pero desaparecerán al cabo de un tiempo.
En cambio, si la exposición al ruido se prolonga, los daños pueden ser definitivos.
Además de la exposición al ruido, otros factores pueden provocar acúfenos. Si los suyos se deben a una obstrucción causada por un crecimiento o por una acumulación de cerumen, significa que son temporales.
Una vez eliminada la obstrucción, los acúfenos desaparecerán.
Una vez conocida la causa del acúfeno, sabrá si es temporal o permanente.
El sonido
El sonido del acúfeno puede indicarle si es permanente o temporal. Si otra persona puede oírlo, especialmente con ayuda de un dispositivo de escucha, hay muchas probabilidades de que sea temporal. Si, en cambio, usted es el único que lo percibe, es posible que los daños sean definitivos.
El volumen del sonido también puede ayudarle a determinar si el acúfeno es temporal. Los acúfenos permanentes tienden a ser mucho más fuertes.
La duración
La duración y la frecuencia del acúfeno constituyen otro indicio para saber si es permanente o temporal. No obstante, es esencial señalar que esto depende de su causa.
Si el acúfeno persiste durante meses o años, es muy probable que sea permanente. Pero si ocurre en intervalos cortos o solo durante un breve periodo, puede desvanecerse.
Las señales de que sus acúfenos están desapareciendo
Al igual que el dolor, el acúfeno es subjetivo: esto significa que, aunque dos personas presenten el mismo tipo de acúfenos, los efectos sentidos pueden variar de una a otra.
Esta diferencia suele deberse a la forma en que cada uno reacciona ante la situación. Pero, independientemente de los efectos, siempre es un alivio saber que los acúfenos terminan por desaparecer.
Ciertas señales anuncian la desaparición de los acúfenos. Estos pueden irse por sí solos, pero a veces es necesaria una intervención médica para tratar su causa. Estos procedimientos suelen ser eficaces, especialmente en los acúfenos temporales.
He aquí algunas de las señales que indican que sus acúfenos están desapareciendo.
1. Baja del volumen
El ruido del acúfeno puede adoptar diferentes formas y manifestarse a distintos volúmenes o tonos. Puede ser agudo o grave, fuerte o amortiguado. Las personas que sufren acúfenos intensos a menudo los oyen por encima de todos los demás ruidos de su entorno.
Cuando el acúfeno empieza a desaparecer, notará que el volumen del ruido disminuye. Puede pasar de un tintineo potente a un leve siseo, perceptible solo en un entorno muy tranquilo y fácil de ignorar.
Si el acúfeno afectaba a ambos oídos, observará que el sonido agudo presente en ambos lados se transforma en un ruido blanco percibido en un solo oído. Se volverá cada vez más discreto hasta desaparecer gradualmente. Quizás ni siquiera sepa decir en qué momento cesó.
2. Atenuación de los síntomas
Los síntomas comúnmente asociados a los acúfenos son la fatiga o el estrés, los trastornos de memoria, las dificultades para conciliar el sueño, la ansiedad, la irritabilidad, la depresión y los problemas de concentración.
La bajada del volumen del acúfeno puede hacer desaparecer algunos de estos síntomas, como la ansiedad y la irritabilidad.
Si nota que ya no siente la mayoría de estos síntomas, o que su intensidad ha disminuido, es muy probable que sus acúfenos estén desapareciendo.
Por ejemplo, si sus acúfenos son del tipo que se intensifica al tumbarse, hasta el punto de impedirle dormir, y ahora consigue dormir sin que le molesten, es señal de que se están yendo.
3. Baja de la frecuencia
La mayoría de las personas que sufren acúfenos se quejan de que el ruido está siempre ahí. Está presente cuando duermen, cuando caminan, cuando leen, a lo largo de todo el día. Si sus acúfenos son así, una interrupción en la frecuencia del sonido puede indicar que están desapareciendo.
Notará que existen periodos, cada hora, durante los cuales el ruido se interrumpe un momento antes de volver. Esto suele ir acompañado de una bajada del volumen del acúfeno.
El sonido puede incluso desaparecer durante varios días y luego volver, pero con menor intensidad. Al cabo de un tiempo, el acúfeno puede interrumpirse en una de estas pausas y no volver a aparecer jamás.
¿Qué agrava los acúfenos?
Ahora que conoce las señales que anuncian la desaparición de sus acúfenos, es importante identificar lo que no debe hacer bajo ningún concepto cuando se padecen. Estos comportamientos pueden agravar sus acúfenos y comprometer los progresos de la curación.
1. La exposición al ruido intenso
Es una causa mayor de acúfenos. Debe evitarse si los padece, ya que una exposición constante a un ruido fuerte puede dañar permanentemente su tímpano y conducir a la sordera.
Si la fuente del ruido se encuentra en su lugar de trabajo, ya sean máquinas o equipos de sonido, proteja sus oídos utilizando tapones: una exposición permanente al ruido intenso puede hacer pasar sus acúfenos de la fase temporal a la fase permanente.
2. El tabaco
Los cigarrillos contienen nicotina y otras sustancias susceptibles de agravar los acúfenos. Además, cuando fuma, los vasos sanguíneos que suministran oxígeno a los oídos se estrechan, lo que provoca un aumento de la tensión arterial.
Debido a este aumento de la presión del flujo sanguíneo, el ruido del acúfeno puede volverse más fuerte.
Dejar de fumar es una excelente manera de favorecer la desaparición de sus acúfenos.
3. La tensión arterial
Si sufre acúfenos, es esencial mantener su tensión arterial en un nivel normal. Una tensión elevada ejerce más presión sobre los nervios del oído y puede aumentar el sonido. Pero una tensión demasiado baja también puede agravar los acúfenos.
Le aconsejamos que su médico controle su tensión.
4. El alcohol
Por lo general, se aconseja a las personas que sufren acúfenos que eviten el alcohol, ya que puede agravar los síntomas. Sus componentes provocan deshidratación y un aumento de la tensión arterial.
La resaca que sigue al consumo de alcohol suele ir acompañada de fuertes dolores de cabeza, lo que puede hacer que los acúfenos sean insoportables.
5. Ciertos alimentos
Si sufre acúfenos, deben evitarse ciertos alimentos porque agravan los síntomas.
He aquí algunos alimentos de los que es mejor prescindir.
El café: la cafeína contenida en el café desencadena estrés, y el estrés es uno de los factores que agravan los acúfenos. Reducir su consumo de café le proporcionará cierto alivio.
La sal: la sal contiene cloruro de sodio, que puede agravar los acúfenos. El cloruro de sodio reduce la irrigación sanguínea de la cóclea, estrecha los vasos sanguíneos y hace subir la tensión arterial.
Reduzca su consumo de sal y evite también los alimentos procesados y preenvasados.
Los edulcorantes artificiales: la sucralosa y la sacarina forman parte de los edulcorantes artificiales que deben evitarse en caso de acúfenos. Sustitúyalos por estevia y xilitol, que no presentan peligro.
Los potenciadores del sabor: deben proscribirse los potenciadores del sabor como el glutamato monosódico (GMS) y el aspartamo. Son capaces de sobreestimular las neuronas hasta provocar su muerte.
Las grasas saturadas y las grasas trans: estos tipos de grasas tienen efectos nocivos sobre el organismo y pueden agravar los acúfenos. Disminuyen el colesterol bueno y aumentan el malo (LDL). También pueden provocar aterosclerosis, que reduce la circulación sanguínea y puede derivar en un ictus o una enfermedad cardíaca.
A fin de cuentas, esto impide el transporte de nutrientes y oxígeno al oído y bloquea la evacuación de toxinas del oído interno.
Si sufre acúfenos, sustituya las grasas saturadas por grasas insaturadas procedentes del pescado, los frutos secos y las verduras.
6. El estrés
El estrés puede aumentar la frecuencia y el volumen del ruido del acúfeno. Evite las actividades estresantes. En cuanto sienta que la tensión sube, busque formas de relajarse: respiración profunda, masaje, acupuntura, ejercicio físico moderado.
Si nada de esto es suficiente para reducir el estrés, consulte a su médico.
Conclusión
Ahora que conoce las señales que anuncian la desaparición de sus acúfenos y los factores que pueden agravarlos, es esencial evitar todo lo que podría hacer perdurar unos acúfenos temporales. Como ocurre con cualquier otra afección, desaconsejamos la automedicación.
Aunque sus acúfenos se deban a un tapón de cerumen, no intente extraerlo usted mismo: solo conseguiría empeorar la situación y correría el riesgo de dañar permanentemente sus oídos. Pida cita con un médico otorrinolaringólogo y deje que identifique la causa de sus acúfenos y prescriba un tratamiento si fuera necesario.
¿Ha sufrido alguna vez acúfenos en el pasado? ¿Qué señales observó antes de que desaparecieran? Comparta su experiencia con CLARIA en los comentarios.
